El rebozado es una técnica de cocina que se suele aplicar a diversos alimentos y preparaciones para que conserven un interior jugoso tras la fritura y, a la vez, otorgarles un exterior crujiente........
El rebozado es una técnica de cocina que se suele aplicar a diversos alimentos y preparaciones para que conserven un interior jugoso tras la fritura y, a la vez, otorgarles un exterior crujiente. Esta técnica se suela aplicar a la hora de elaborar numerosos platos como croquetas de pollo, calamares a la romana, aros de cebolla, etc.
Si vamos a rebozar alimentos húmedos, debemos secar previamente su superficie con un poco de papel absorbente, de este modo, la harina se pegará mucho mejor al alimento.
Para que el rebozado quede más crujiente, una vez pasado el alimento por el pan rallado, lo metemos en la nevera para que se seque su capa externa, consiguiéndose así una textura extra crujiente. Tras sacarlos de la nevera, podemos volver a rebozar los alimentos antes de freírlos.
Si queremos potenciar el sabor, podemos añadir al pan rallado un poco de perejil y ajo picados finamente.
Es interesante tamizar la harina para que no nos queden grumos. Para ello, podemos pasarla por un colador de malla fina, o un tamiz. La tamizamos directamente sobre un plato, poniendo una buena cantidad.
Debemos manipular los alimentos con la manos previamente enharinadas, o con un par de tenedores o cucharas, pero llevando cuidado de no pinchar el alimento. Tras pasarlo por harina, lo sacudimos suavemente para retirar el exceso de harina.
Seguidamente, lo pasamos por el huevo perfectamente batido, prestando atención para que el huevo impregne el alimento por todos lados.
Podéis prescindir del huevo en los rebozados, y, tras la harina, pasar el alimento por cerveza, agua con gas, o una mezcla de levadura química y agua.
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